20 agosto 2006

Pasolini: Cristiano, rojo y maricón. Ciclo en la Fábrika

El escándalo del contradecirme, del estar
contigo y contra ti; contigo en la luz,
contra ti en las oscuras entrañas

De "Las Cenizas de Gramsci"


Han dicho que tengo tres ídolos: Cristo, Marx y Freud. En realidad mi único ídolo es la Realidad. Si he elegido ser cineasta al mismo tiempo que escritor, se debe al hecho de que en lugar de expresar esta Realidad a través de esos símbolos que son las palabras, he preferido el cine como medio de expresión: expresar la Realidad a través de la Realidad.


La Asociación La Tapadera CA-SE (matríz jurídico-politica de Lisergia.net) se complace en presentarles el nuevo ciclo de proyecciones que durante las próximas semanas llevará a la sala de audiovisuales del C.S.A. la Fabrika: Pasolini. Cristiano, rojo y maricón. Pasolini, escritor poeta y director de cine. Polémico, heterodoxo, lírico, soez, directo, y como reza el título del ciclo, Pasolini fue Cristiano (de un cristianismo primitivo), comunista (marxista "herético", expulsado del PCI) y homosexual (perseguido infinitamente en largos y tortuosos procesos judiciales por sus libros, películas y actividad ciudadana). LOS MIÉRCOLES A LAS 21.30 h EN EL C.S.A. LA FABRIKA (Plza. de la Cruz Verde- Cádiz)

Algunas citas de Pier Paolo (P.P.) sobre el marxismo, la homosexualidad y la iglesia católica:

"En mi caso concreto, la ideología política es la marxista, pero la ideología estética proviene de la experiencia decadentista aunque profundamente modificada y arrastra consigo los restos de una cultura superada: evangelismo, humanitarismo, etc. (...) La verdadera ideología de un escritor consiste en verificar lo que sucede durante este choque, durante esta fusión..."

"Es trágico que no comprenda -de forma tan institucionalizada y brutalmente conformista- que una relación homosexual no es el Mal o mejor dicho que en una relación homosexual no hay nada de malo. Es una relación sexual como cualquier otra.

¿Dónde está, no digo ya la tolerancia, sino la inteligencia y la cultura si no se comprende esto? Esto no deja ni marcas indelebles ni manchas que le hagan a uno intocable, ni deformaciones racistas. Deja a un hombre exactamente igual a como era. Como máximo le ha ayudado a expresar totalmente su "natural" potencialidad sexual, porque no hay ningún hombre que no sea "también" homosexual: y esto, y nada más, es lo que demuestra la homosexualidad en las cárceles. Se trata, en resumidas cuentas, de una de las muchas formas de liberación cuyo análisis y cuya aceptación crea generalmente el orgullo de un intelectual moderno. Quien haya expresado -aunque sólo haya sido en situación de emergencia- su propia homosexualidad (ayudado por un valor más popular que burgués, y de ahí la connotación clásica del odio contra la homosexualidad) ya no será, al menos en este campo, racista ni perseguidor. En su experiencia humana habrá un elemento de "real" tolerancia que antes no tenía.
Y, en el mejor de los casos, habrá enriquecido su propio conocimiento de las personas de su mismo sexo, cuya relación con las mismas no puede dejar de ser, fatal y naturalmente, más que de carácter homoerótico, tanto en el odio como en la confraternidad." (Fragmento de La cárcel y la fraternidad del amor homosexual, aparecido en Il Mondo el 11 de abril de 1974, inspirado por un artículo aparecido en otro diario cuyo tema era "el sexo en las cárceles italianas". Está reproducido íntegramente en Scritti corsari, Milán, Garzanti, 1975. Hay traducción castellana de Mina Pedrós: Escritos corsarios, Barcelona, Planeta, 1983)

"La Iglesia sólo puede ser reaccionaria; la Iglesia sólo puede estar de parte del poder; la Iglesia sólo puede aceptar las reglas autoritarias y formales de la convivencia: la Iglesia sólo puede aprobar las sociedades jerárquicas en que la clase dominante garantice el orden; la Iglesia sólo puede detestar cualquier forma de pensamiento aunque sólo sea tímidamente libre; la Iglesia sólo puede estar en contra de cualquier innovación antirrepresiva (esto no significa que no pueda aceptar formas, programadas desde arriba, de tolerancia: practicada en realidad, desde hace siglos, no ideológicamente, según los dictámenes de una Caridad disociada -repito, no ideológicamente- de la Fe); la Iglesia sólo puede actuar completamente al margen de las enseñanzas del Evangelio; la Iglesia sólo puede tomar decisiones prácticas mencionando sólo formalmente el nombre de Dios e incluso alguna vez olvidándose de hacerlo; la Iglesia sólo puede imponer verbalmente la Esperanza porque su experiencia sobre los hechos humanos le impide alimentar ninguna especie de esperanza; la Iglesia sólo puede (para llegar a temas de actualidad) considerar eternamente válido y como un paradigma su concordato con el fascismo." (Fragmento del texto La Iglesia, los penes y las vaginas, un comentario a 20 sentencias de la Sacra Rota, a cargo de Stelio Raiteri, con prólogo de Giorgio Zampa -Roma, Borletti, 1974-, publicado en Tempo el 1° de marzo de 1974. Está incluido en Scritti corsari, Milán, Garzanti, 1975. Hay traducción al castellano de Mina Padrós: Escritos corsarios, Barcelona, Planeta, 1983)


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