30 enero 2008

EPÍSTOLA DE LOS POETAS QUE VENDRÁN- Manuel Scorza

Tal vez mañana los poetas pregunten
por qué no celebramos la gracia de las muchachas;
tal vez mañana los poetas pregunten
por qué nuestros poemas
eran largas avenidas
por donde venía la ardiente cólera.

Yo respondo:
por todas partes oíamos el llanto,
por todas partes nos sitiaba un muro de olas negras.
¿Iba a ser la Poesía
una solitaria columna de rocío?
Tenía que ser un relámpago perpetuo.

Mientras alguien padezca,
la rosa no podrá ser bella;
mientras alguien mire el pan con envidia,
el trigo no podrá dormir;
mientras llueva sobre el pecho de los mendigos,
mi corazón no sonreirá.

Matad la tristeza, poetas.
Matemos a la tristeza con un palo.
No digáis el romance de los lirios.
Hay cosas más altas
que llorar amores perdidos:
el rumor de un pueblo que despierta
¡es más bello que el rocío!
El metal resplandeciente de su cólera
¡es más bello que la espuma!
Un Hombre Libre
¡es más puro que el diamante!

El poeta libertará el fuego
de su cárcel de ceniza.
El poeta encenderá la hoguera
donde se queme este mundo sombrío.


_______

Más sobre Manuel aquí y aquí una entrevista

29 enero 2008

Reseña del libro "La criminal pasión de poseer" de Manuel Fernando Macías

David Franco Monthiel


La criminal pasión de poseer, Manuel Fernando Macías
Libros de la herida, nº 3 Colección Poesía en resistencia.

Se preguntaba el Vladimir Maiakovski de “Poesía y Revolución” por los elementos que son indispensables para iniciar el trabajo poético. Pluma, lápiz, máquina de escribir, teléfono… enumeraba el poeta de octubre, y al poco consideraba también un paraguas para escribir bajo la lluvia. Un paraguas para seguir escribiendo bajo la sucia lluvia de palabras del mundo.

De la mano de Ovidio, del viejo verso contra la posesión del amor, Manuel Fernando Macías, se moja, resiste, truena contra la propiedad, relampaguea ante la desesperanza, es fina lluvia que refresca en la vida y el amor y se encapota cuando habla de los meteorólogos de la palabra y la muerte. “La criminal pasión de poseer”, número tres de la colección Poesía en Resistencia de la editorial sevillana Libros de la herida, es un libro-paraguas, un refugio de palabras tejidas para vencer la desventura pegada a los zapatos, un libro para saltar los charcos de ponzoña de quienes usan malas artes, un libros donde se nos habla de la dignidad y de todos sus laberintos, del crimen de la propiedad, de la militancia política desde la rotunda voz del camarada que, desde su puesto, trabaja desde la geométrica verdad del que sabe que “Perdiendo batallas uno es más fuerte/ Tiene más paz/ Aprende.”

La terca y bella reivindicación de que los versos no sólo se queden en el papel, si no que puedan propagarse por los márgenes para hacerse voz de todos y todas, otorga al poemario la rotundidad exacta del que perdió la fe pero tiene todo el sitio de la esperanza, del que busca la dignidad de los lobos. Más allá de una mirada poética sobre la experiencia política, el libro reflexiona sobre las dificultades, conflictos, virtudes y peripecias diversas del vivir. Y es una decidida apuesta por la honestidad, con mecha, contra la propiedad (“Quisimos amarla/Pero amarla juntos”), repleta de hermosos versos que desgranan cómo se produce la destrucción de la aventura por la especulación burguesa, poniendo también el foco en el mercado cultural y sus estrellas en versos como el demoledor “La fama es la confirmación de las sospechas”.

“La criminal pasión de poseer” afirma que la vida es como una llama frente al viento pero también se pregunta por quiénes encienden los ventiladores. Sí, la pregunta que subyace es qué y quiénes. Y cuáles son los nombres de aquellos que nos dan la mano para llevarnos por autopistas atestadas camino del ocio esclavo, en vagones hacia la muerte en vida. Palabras con una profunda carga de dignidad y filo, de verdad y piedra.

Maiskovski y su voz, que tantas ocasiones se había elevado delante de una multitud que lo escuchaba, desaparecieron de un balazo. El hombre elegido para ejecutar a Ernesto Guevara se empapó de alcohol buscando el arrojo. Póngase sereno y apunte bien, que va a matar a un hombre. Dos balas de las que aquí aún quedan los casquillos, no como reliquias de un camino que dicen acabado, sino como esquirlas de una memoria provechosa, fértil. Manuel Fernando no le hace los números a la muerte, ni a sus pistolas o supermercados: su propuesta avanza desde un profundo sentido de la vida como desafío y tentativa y sabe dirigirse a los que, como nos explicaba Bertolt Brecht, poseen muchas formas de matar: Quitarte el pan/No curarte de una enfermedad./ Meterte en una mala vivienda. /Empujarte hasta el suicidio...

Acompaña magníficamente a los poemas la exquisitez de los editores, pues se trata de una cuidadísima edición que incluye un marcapáginas con poema inédito y un certero gráfico de portada, realizado por Miguel Brieva (autor de la serie “Dinero” o de “La Gran Enciclopedia Clismón”), que dialoga muy bien con los textos.

Un paraguas para escribir bajo la lluvia. “La criminal pasión de poseer”, del autor gaditano Manuel Fernando Macías, es un cobijo contra la tormenta de palabras inútiles. Es, también, una colección de formas de nombrar las pérdidas y la resistencia. Aquí se canta desde la exasperación y el horror, desde la vida y el amor. Ya lo decía Arnold Hauser: “El criterio de fecundidad de un arte comprometido no estriba en la solución de crisis y conflictos, sino en combatir la ilusión de que –en medio de los peligros y bajo el signo de la catástrofe– todavía se sigue viviendo en un mundo sin peligro alguno”.



Más información en: www.librosdelaherida.blogspot.com

28 enero 2008

Amó aquella vez como si fuese última

Amó aquella vez como si fuese última,
besó a su mujer como si fuese última,
y a cada hijo suyo cual si fuese el único,
y atravesó la calle con su paso tímido.
Subió a la construcción como si fuese máquina,
alzó en el balcón cuatro paredes sólidas,
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico,
sus ojos embotados de cemento y lágrima.
Sentóse a descansar como si fuese sábado,
comió su pobre arroz como si fuese un príncipe,
bebió y sollozó como si fuese un náufrago,
danzó y se rió como si oyese música
y tropezó en el cielo con su paso alcohólico.
Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro,
y terminó en el suelo como un bulto fláccido,
y agonizó en el medio del paseo público.
Murió a contramano entorpeciendo el tránsito.

Amó aquella vez como si fuese el último,
besó a su mujer como si fuese única,
y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo,
y atravesó la calle con su paso alcohólico.
Subió a la construcción como si fuese sólida,
alzó en el balcón cuatro paredes mágicas,
ladrillo con ladrillo en un diseño lógico,
sus ojos embotados de cemento y tránsito.
Sentóse a descansar como si fuese un príncipe,
comió su pobre arroz como si fuese el máximo,
bebió y sollozó como si fuese máquina,
danzó y se rió como si fuese el próximo
y tropezó en el cielo cual si oyese música.
Y flotó por el aire cual si fuese sábado,
y terminó en el suelo como un bulto tímido,
agonizó en el medio del paseo náufrago.
Murió a contramano entorpeciendo el público.

Amó aquella vez como si fuese máquina,
besó a su mujer como si fuese lógico,
alzó en el balcón cuatro paredes fláccidas,
Sentóse a descansar como si fuese un pájaro,
Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe,
Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico.
Murió a contramano entorpeciendo el sábado.


Por ese pan de comer y el suelo para dormir,
registro para nacer, permiso para reir,
por dejarme respirar y dejarme existir
dios le pagué.
Por esa grappa de gracia que tenemos que beber,
por ese humo desgracia que tenemos que toser,
por los andamios de gentes para subir y caer
dios le pagué.
Por esa arpía que un día nos va a multar y a escupir,
y por la moscas y besos que nos vendrán a cubrir
y por la calma postrera que al fin nos va a redimir
dios le pagué.

Esta canción es la tercera vez que la posteo y, al parecer, junto a la ya mítica entrada (en el foro interno de este blog) de la tumba de Keats y sus comentarios, la que hace posible que mucha gente entre en este blog. La canción es de Chico Buarque traducida por Daniel Viglietti y grabada en su disco Trópicos. Una maravilla.

21 enero 2008

Cread nuevos mundos y nutriréis el cerebro- Wu ming 2

por Wu ming 2 (en L'Unità el 13 de enero de 2007)
Traducido por Nadie Enparticular.
Texto aparecido en la revista "Archipiélago" nº 77-78 "El procomún o la reapropiación pública de lo público.

En un artículo publicado en estas páginas recientemente, Wu Ming 1 ha hecho referencia al último ensayo de Steven Johnson, Everything Bad is Good for You (Penguin, 2006). La tesis fundamental de este libro es que la cultura pop, en los últimos treinta años, ha alimentado nuestros cerebros con una dieta tan portentosa que ha producido un aumento constante de las capacidades cognitivas y los cocientes de inteligencia. Exactamente lo contrario de la opinión común: televisión y videojuegos son el opio del pueblo, la sociedad de masas tiende a aplanar el encefalograma de los individuos, si un producto cultural está dirigido al gran público tiene que ser obligatoriamente estúpido, sin sustancia y nivelado a la baja para complacer al vulgo. Si nos fijamos bien, aun antes que la hipótesis, lo que resulta inédito es la premisa metodológica del libro; dejemos de lado el contenido, propone Johnson. Lo importante no es si Perdidos es de derechas o de izquierdas, arte o basura. Es posible que los productos de la cultura de masas ahora no sean más que un infierno de inmoralidad y degradación, en cualquier sector; pero seguro que cada día son más complejos y diversos, ricos en retos para la mente, capaces de desarrollar nuestro deseo innato de resolver problemas (y no de narcotizar las neuronas con un entorno carente de estímulos). En una palabra: inteligentes.

Esto no depende del espíritu filantrópico de quienes producen y venden entretenimiento. El tema es que una serie televisiva, una película, un videojuego o un reality produce más dinero si tienen tramas enredadas e impensadas, si estimulan discusiones, ponen interrogantes, dejan espacio a la interpretación y a la curiosidad. Johnson sugiere que los principales motores de esta tendencia al alza son dos: las videograbadoras y las comunidades de fans.

Hace treinta años, el principio guía de una cadena televisiva era minimizar la duda, no suscitar objeciones, diseñar una programación inocua. Los espectadores no tenían la posibilidad de volver a ver un capítulo de su serie favorita. Perderse un episodio de Espacio 1999 era como perderse un partido de fútbol: ambos eran acontecimientos únicos e irrepetibles. Hoy, por el contrario, todo es recurrente. Los canales de pago repiten las series a ciclo continuo. Si la trama de Perdidos atrapa mi cerebro como un laberinto, es porque mire donde mire veo ovillos del hilo de Ariadna: puedo grabar los episodios y volver a ver los momentos más enigmáticos, comprar los packs de dvd de la serie, descargarla de la Red, echar un vistazo a los foros dedicados y encontrar respuesta para mis preguntas. En una era de reproducibilidad difusa, minimizar la duda ya no es la estrategia más efectiva. Necesitamos historias que merezcan ser contadas más de una vez, por tanto, rienda suelta a la complejidad, a las subtramas, a las lagunas y a las referencias cruzadas. Rienda suelta a las dudas que se puedan colmar pulsando rewind. Rienda suelta a las películas que no se puedan entender si te pierdes un fotograma: Hollywood gana más dinero con los dvd que con la venta de entradas de cine.

El segundo factor que empuja al entretenimiento con estructuras narrativas cada vez más estructuradas es, según Johnson, el entrometimiento del público, la demanda apremiante de poder interactuar con los productos culturales, ser consumidores partícipes y no solamente pasivos.

Cuando el Comecocos invadió las salas de juegos del planeta, pasó un largo tiempo hasta que los jugadores más empedernidos descubrieron que cada nivel del juego podía ser completado en pocos segundos, siguiendo recorridos fijos a través de laberintos de fantasmas y caramelos. Esta información ha permanecido inaccesible para la mayoría, que continuó afrontando la pantalla equipada solamente con sus ojos, dedos y reflejos. Hoy, esas instrucciones estarían on line días después del lanzamiento del juego (si no antes), cualquiera podría consultarlas sin problemas y aprenderlas de memoria en un par de horas. Veamos, en cambio, un gran éxito de estos años como Grand Theft Auto; también tiene una "guía", que es gratuita y se puede descargar. Son 53.000 palabras una tras otra, más de 160 páginas de texto, aunque tampoco así consigue ser exhaustiva, definitiva. Las discusiones entre los aficionados continúan, no faltan las sorpresas, y mientras tanto salen capítulos del juego nuevos y actualizados. Razonamientos muy parecidos son aplicables para todos los sectores del entretenimiento: chavales de distintas nacionalidades que todos los días publican en la Red la crónica de Hogwarts, reconcentrada en el mundo de Harry Potter; cineastas en ciernes que filman su propio episodio de La guerra de las galaxias y lo difunden por YouTube o Google vídeo; grupos de exégetas que intentan reconstruir el árbol genealógico de Los Soprano; manitas que modifican el código de un videojuego con Lara Croft para que la protagonista pueda encarnar un sensual vídeo clip... Todo está allí, a un clic de tu ratón, y bajo la lupa de Henry Jenkins, el profesor del MIT que el año pasado ha publicado Convergence Culture (New York University Press, 2006), el libro más fascinante que haya podido leer sobre los procesos culturales de nuestro tiempo.

Jenkins explora metódicamente una nueva frontera, donde el poder de los medios y el de los consumidores interactúan de manera sorprendente, y la creatividad popular influye y modifica la de las grandes corporaciones. En este territorio híbrido, los dos elementos indicados por Johnson —maximizar el placer de la reiteración y estimular la participación activa— se combinan en un único programa: la creación de mundos, un recurso narrativo conocido desde los tiempos de Homero y de la épica griega. Historias que nunca nos cansábamos de escuchar y que animaban a imaginar otras historias, bifurcaciones, aventuras heroicas de personajes secundarios. Historias que plasmaban toda una comunidad, y no sólo por los valores que transmitían y garantizaban. Entrar en un mundo nuevo, comprender sus reglas, intervenir, profundizar, confrontarse con otros exploradores: ésa es la esencia de muchos videojuegos (y la razón por la cual no son actividades de ofuscamiento cerebral, sino, por el contrario, ejercicios de entrenamiento para la resolución de problemas, fantasía e inteligencia emotiva). Y es también la esencia de importantes éxitos para el gran público como El señor de los anillos, Harry Potter, La guerra de las galaxias, y de muchas series televisivas, de Star Trek a Los Simpson.

La diferencia con los poemas homéricos, señala Jenkins, está en las capacidades transmediales de los actuales narradores y arquitectos de universos. La epopeya de Matrix, por ejemplo, se despliega en varios soportes: hay tres películas, varios videojuegos, una serie de cómics y dibujos animados, sin contar las innumerables producciones de los fans, imposibles de catalogar, pero que probablemente llenan los vacíos en los ámbitos dejados de lado por los hermanos Wachowski: teatro, literatura, vestuario y todo lo demás.

Característica fundamental de este nuevo modo de narrar (que Jenkins llama narración transmedia) es que las diversas historias queden entrelazadas, sin solapamientos e independientes entre sí. La adaptación de una novela para llevarla al cine no está contemplada en la casuística. No se trata de ofrecer nuevamente la misma trama con lenguajes diferentes, sino de usar lenguajes diferentes para componer fragmentos autónomos de una única trama. En pocas palabras, que quien compre el cómic no necesite la película para poder leerlo; no obstante, en caso de que vea la película, podrá descifrar toda una serie de alusiones de otro modo incomprensibles, y esto enriquecerá su conocimiento de ese determinado mundo.

Yendo al grano: un narrador, un director de cine, un escritor puede actuar de dos maneras diferentes ante el cuadro trazado hasta aquí. Puede entenderlo como marketing, cajas de herramientas para fidelizar al cliente y construir aparatos de recaudación, decidiendo tenerlo en cuenta o no según la importancia concedida al éxito y al dinero con respecto a su producción.

Por otro lado, puede pensar que la complejidad de la trama, la abundancia de personajes y relaciones sociales, la participación del público, la construcción de un mundo y la narración transmedia son una parte esencial de lo que consideramos "narrar historias" en siglo xxi. Sobre esta base, una vez más, podrá decidir si emprender esta trayectoria o seguir siendo un narrador, un director de cine, un escritor clásico, estilo siglo xx. Dejando de lado el respeto por las distintas opciones, estoy convencido de que hoy, en Italia, se necesita una generación de narradores dispuesta a experimentar estos instrumentos como elementos para plasmar historias, y no sólo para venderlas.

Como ha sucedido diez años atrás con los escritores de género, que de algún modo han recogido y superado el desafío de la complejidad, creo que las letras patrias pueden vivir un nuevo auge, una nueva temporada, si muchos autores se empeñaran en escribir historias que también otros puedan habitar: expertos, fans, dibujantes, cineastas, gráficos y actores de teatro. Escritores capaces no sólo de hacer rodar sus dedos sobre un teclado, sino de implicar a otros en una narración abierta, ampliada, que estimule las sinapsis y las comunidades de lectores.

Pero de esto, como nos enseña Mujeres desesperadas (Desperate Housewives), hablaremos en el próximo capítulo.

18 enero 2008

MENOS MAL QUE EXISTEN LISA KEKAULA Y LOS BELLRAYS

No suelo tirar de youtubismo cuando no se me ocurre nada. Pero en estas aciagas fechas para el rock en Cádiz qué menos que alegrarnos los cuerpos con este andanada negra y rockera. Rock! Ni uno sólo de los cantantes de rock de los últimos tiempos (femeninos y masculinos) me ha estremecido tanto. Negra, elegante y salvaje. Lisa Kekaula.
Dos temas. uno clásico: Inconmensurable.


Y uno que ofrece la capacidad de este grupo ajeno a modas, promociones y demás movidas. Como dirían los antiguos djs: sube el volumen y vibra.


Sexy e inteligentes, apasionados y poderosos todo en una, oir a los BellRays es como ser pateado en las pelotas por James Brown. Sin duda. The BellRays definen su música como "Maximum Rock & Soul", una definición más cercana al corazón que se encuentra en su música que a la música en sí.

The Bellrays admiten estar influenciados por grupos tan diversos como MC5, Parliament, James Brown, Miles Davis, Stooges, The Who o el rhythm&/Blues de los 60´s y han tomado el relevo de lo que muy pocas bandas han sido capaces de hacer a lo largo de la historia del Rock & Roll: hacer música visceral que emana directamente desde el alma. Imagínate un autobús lleno de los artistas del sello Motown siendo aplastado por los Black Flag y te harás una pequeña idea del sonido de The Bellrays.

Formados hace siete años en el area de Riverside (USA), la banda comenzó más cercana a las raíces del rhythm&blues, con Lisa Kekaula y Bob Vennum muy metidos en el Blues y el Soul. Con la entrada en el grupo de la guitarra de Tony Fate para pasar Vennum al bajo, The Bellrays encontraban la fórmula perfecta para comenzar a rockear. Y cuando creían que las cosas ya no podían ir mejor, se les une Vince Magrouni en la batería procedente de la banda de Mike Watt, con lo que la formación se completa y consigue su definitivo y explosivo sonido.

The Bellrays se han pateado el circuito de clubs de Los Angeles durante años, haciendo conciertos de verdadera high-energy cargados de violencia sónica, además de ganarse el apoyo del público americano gracias a la publicación de sus discos.

Fueron los vencedores del festival SXSW en 1999. Han girado por su país junto a Nashville Pussy, compartido escenario con Wayne Kramer (MC5), Rocket From The Crypt y se han ganado el respecto del público de todas las ciudades por las que han ido pasando a lo largo de estos años.

Además de sus dos aclamados y fabulosos álbumes, "Grand Fury" y "Let It Blast", han publicado dos cassettes ("The Bellrays" y "In The Light Of The Sun") que pronto van a saer reeditados por el sello Music We Trust y algunos singles, todo ello en su propio sello, Vital Gesture.

The Bellrays han fichado recientemente por el prestigiosos sello inglés Poptones, con los que reeditarán parte de su material.

Honestos, salvajes y comprometidos, The Bellrays hacen exactamente lo que quieren, recordando tiempos pasados cuando la música era peligrosa y los músicos ese tipo de personas con las que no dejarías sola a tu hermana. La revolución Soul-Punk ya está aquí! High Energy! Future Now!!!

(de Indyrock)



17 enero 2008

Moltmann 1964- Enrique Falcón

—a Raquel


... el «final de la historia» cobra de este modo una cercanía palpable...


—Jürgen Moltmann: Theologie der Hoffnung

(1964, veinticinco años antes)

Lo mejor de todo

no es que en el 89 Fukuyama

—asesor del Departamento de Estado de EE. UU.—

no dijera nada nuevo

o viviera del cuento hasta el momento presente.

Lo mejor de todo

es que vienes tú a desmentirlo

de noche cansada, tú cuando regresas

y ocupas la casa, mi temblor y tu boca.

Lo mejor de todo entonces

es que abres el futuro

y recoges sus víctimas para ya no olvidarlas

reventando mis llagas en las llagas del mundo.

Lo mejor de todo entonces:

abrirme así las manos,

tantearme en lo imposible

y amarte mientras pueda.

Para ti

15 enero 2008

PRESENTACIÓN EN SEVILLA DE LA EDITORIAL LIBROS DE LA HERIDA y NOS VEMOS EN LA CALLE

Libros de la Herida estará el jueves 17 de enero a las 20.00 h. en Fnac Sevilla presentando los libros de poemas publicados en la colección “Poesía en Resistencia”: Todas las puertas abiertas, de Pedro del Pozo; Compañero enemigo, de Juan Antonio Bermúdez; y La criminal pasión de poseer, de Manuel Fernando Macías. Los autores visitarán el Fórum de Fnac y acercarán sus poemas de viva voz.

Fecha: jueves 17 de enero.
Hora: 20.00
Lugar: Fnac Sevilla (Avda. de la Constitución, 8)

Entrada libre.

También este jueves 17 de enero se estrena "Nos vemos en la calle" documental sobre el carnaval de Cádiz en la Asociación de la prensa a las 20 horas codirigido por nuestro más broder más broder Abel Aljende, Carmen Guerrero y José Mª Manjavacas. Un estudio sobre las chirigotas extraoficiales ‘ilegales o callejeras’ del carnaval de Cádiz. Fiesta, identidad, cultura de resistencia y patrimonio en el contexto de la globalización.

11 enero 2008

Stephen, Lisey y la complejidad pop

La literatura popular contemporánea descendiente directa y mutante del folletín, nos propone estructuras, lenguajes y personajes cada vez más complejos incluso en obras que son éxitos de venta con facilidad y desenfado. Es el caso del último best seller de Stephen King La historia de Lisey (Plaza y & Janés, 2007).

Zoom out: en realidad, toda la cultura pop es cada vez más compleja y articulada y exige a quien la disfruta de un mayor esfuerzo cognitivo. Un espectador de cine hibernado hace treinta años que despertara hoy quedará un tanto desconcertado no sólo por películas como Syriana, El truco final o Adaptation, sino también por productos de penúltima generación como El club de la lucha o Sospechosos habituales. Le resultarían incomprensibles, inquietantes, imposibles de seguir. Y estamos hablando de cine narrativo, películas “para el gran público”, no de Godard.

Un telespectador de hace treinta años, acostumbrado a narraciones lineales y secuenciales como Chips, Las calles de San Francisco o los dibujos animados de Hanna y Barbera, no entendería nada no digo ya de Perdidos (Lost) o 24, sino tampoco de Urgencias (ER): ritmo hiperquinético, fárragos de personajes, entrecruzamiento de subtramas, narración fragmentada, episodios no autoconclusivos, alusiones que no se pueden descifrar inmediatamente, etc.

Por el contrario, una serie como Dimensión desconocida, que en los años 60 había sido calificada como una joya de complejidad, profundidad y televisión inteligente, hoy se nos presenta como una recopilación de fabulillas: cada elemento se enfatiza ad nauseam, se orienta al espectador en cada escena, todo está preparado para ser “a prueba de idiotas” y no exigir ningún esfuerzo interpretativo.

¿Y qué decir de los dibujos animados? De Scooby-Doo y Huckleberry Hound a Los simpson y Futurama hay un salto de varios años luz. Hasta la telebasura de hoy, esa a la que renunciamos de buena gana, de todos modos es más compleja que la telebasura de antaño: el seguimiento de los juegos psicológicos, las alianzas transitorias, la evolución de la minired social del Gran Hermano sin duda exigen más atención, concentración y actividad sináptica de cuanto exigiera El precio justo o la Carrá cuando te pedía que adivinaras la cantidad de alubias que había en un jarrón.

Más aún: treinta años después del Comecocos (Pac Man), los chavales son expertos en videojuegos muy complicados, mundos virtuales donde es necesario tener en cuanta infinitas variables, tener capacidades relacionales, saber resolver problemas y enigmas, forzar la memoria. ¿Y qué decir del catálogo del mundo-Pokémon, de una complejidad que va más allá de los límites de lo estrafalario y no obstante perfectamente comprensible para nuestros hijos y hermanos menores.

En definitiva: grandes masas de personas son capaces de seguir, decodificar, comentar (interactuando de forma creativa) productos culturales que ayer hubieran sido de vanguardia, que solamente minorías cultas hubieran podido comprender, mientras que hoy disparan los índices de audiencia y baten récords de ventas.

Aunque a veces no parezca, el público ha madurado, se muestra más atento y exigente. Ante todo, se siente –y está- cada vez mas implicado y partícipe, ya n quiere ser solamente audiencie. La cultura pop contemporánea tiende a formar comunidades abiertas de usuarios-reutilizadores. Pro cada serie televisiva o videojuego hay una subcultura de masa, formada por personas que discuten, desmenuzan niveles y episodios, citan, reelaboran, llegan incluso a producir guías no oficiales y manuales on line, crean el diccionario inglés-klingon, realizan videos de aficionados consagrados a su pasión, etc. Y éstos sois “vosotros”, ese “You” a los que Times ha dedicado su portada de fin de año.
Las posibles causas de todo esto son varias, podemos verlas y analizarlas en los próximos artículos, basándonos en investigaciones y reflexiones de especialistas como Henry Jenkins del MIT de Boston (que estudia el rol de los fans y la naturaleza participativa de la cultura pop en la época de internet) o Steven Johnson, autor de Everyrhing Bad is Good for You (Todo lo que es malo es bueno para ti), que indaga las relaciones entre la creciente complejidad del ambiente cultural y el Efecto Flynn, esto es, el pronunciado aumento del CI medio de los niños y niñas occidentales desde hace treinta años.

Zoom in: Stephen King es el escritor más influyente del planeta. Libros, cine TV, cómics, dondequiera que mires encontrarás rastros de su paso. Es también uno de los padres de la complejidad narrativa de la actualidad, y sus hijos lo reconocen sin problemas: Donnie Darko de Richard Kelly era un homenaje a King, Perdidos es una larga serie de homenajes a King, y así sucesivamente. Con todo, las obras de King de hace veinte o treinta años eran más simples y lineales, aunque de todos modos siempre de género, siempre de terror. Eran libros definibles.
La historia de Lisey es indefinible, porque atesora los experimentos y exploraciones realizados por el escritor de Bangor en los últimos tres lustros, atrevimientos que frecuentemente han desilusionado y fastidiado al “núcleo duro” de sus lectores. En L’Unita ya henos hablado de ellos: ha comenzado Beppe Sebaste (8-3-2003) luego quien escribe ha retomado el tema dos veces (16-12-2005 y 4-3-2006). El Rey ha afrontado el viaje iniciático con La torre oscura, se ha sumergido en las “fuentes del lenguaje” y ha salido fortalecido. Con La historia de Lisey nos pone entre las manos su mejor libro desde los tiempos de Dolores Clayborne, y nos ofrece el caso atípico de un maestro que vuelve a superar a los alumnos que lo habían superado. Por su complejidad narrativa, lingüística y psicológico-emotiva, Lisey hace morder el polvo no sólo a muchas novelas “de Autor” (a las que se considera más artísticas” y “serias”), sino también a muchas obras colosales del panorama pop contemporáneo.

Ésta es una novela sobre el amor, el matrimonio y el luto, pero también sobre las relaciones entre hermanas, entre hermanos, entre padres e hijos, escritor y lectores, celebridad y privacidad. Es un libro emotivamente estratificado, impregnado por una inquietante dulzura, que resalta los aspectos menos evidentes y más contraintuitivos del amor, congoja, nostalgia y miedo. Lisey Debusher es la viuda de Scott ALndon, famoso escritor que ha fallecido hace dos años. Han tenido un matrimonio feliz y al mismo tiempo oscuro, cargado de recuerdo reprimidos y secretos. Secretos que se remontan a la infancia de Scott, que ha transcurridos en una granja aislada de Pensilvania junto a su hermano mayor Paul, a merced de un padre psicótico y autolesionista que a pesar de todo amaba a su hijos, los amaba con fuerza y desesperación.


Lisey es incapaz de elaborar el luto y poner orden en el estudio de Scott (un granero reciclado), pero está siendo acosada por fans, académicos y lunáticos interesados en ocasionales novelas inéditas o inacabadas, y tiene que decidir qué hacer. Una mañana entra en el estudio y recuerda, recuerda en círculos concéntricos, a partir del día de 1988 en que salvó la vida de su marido. Además Lisey tiene cuatro hermanas, y una de ellas, Amanda, tiene serios problemas neurológicos. Cuando Amanda entra en estado catatónico, Lisey descubre que Scott, antes de morir, ha preparado para su amada una especie de caza del tesoro (a bool-hunt), una travesía más allá de los confines de nuestro mundo, a cuyo término la viuda habrá podido elaborar el luto.


La novela está montada sobre cuatro flashbacks dispuestos “a matrioska”, recuerdos reprimidos que contienen recuerdo reprimidos que contienen recuerdos reprimidos. En el año 2006 se recuerda una situación que ha sucedido en 1996, en la cual había salido a flote un recuerdo de 1979, que a su vez estaba construida sobre el relato de hechos que habían ocurrido en los sesenta. Estos acontecimientos y recuerdos se viven a caballo entre dos dimensiones, dos mundos paralelos: uno es el nuestro, el otro es Boo’ya Moon, un universo suspendido entre la vida y la muerte, silencio y palabra, horror y alivio. King se desliza hacia atrás y hacia los lados, pasa continuamente de un nivel a orto y de un mundo a otro, y mientras lo hace muta los tiempos verbales, cierra capítulos con frases truncadas, interrumpe bruscamente los flujos de conciencia de los personajes e incluso aplica un cambio radical al punto de vista saltando del penúltimo al último flashback.

Decisiones de esta índole, en el pasado, eran prerrogativa de novelas hipercultas e “ilegibles”; hoy la encontramos en un libro pop y exitoso, en coexistencia pacífica con diversos trucos del oficio de narrador (misterio, golpes de escena, McGuffin, agniciones, etc.).

He leído la edición inglesa preguntándome en cada renglón cómo haría Tullio Dobner para traducir los dialectos particulares y los “léxicos familiares” inventado por King. La historia de Lisey está repleta de neologismos, extraños modismos y misteriosos acrónimos. Los personajes hablan al menos tres jergas diferentes: la de la familia Debusher (rica en apodos y palabras forzadas hacia nuevos significados, como “hollyhocks”), la de la familia Landon (con palabras inventadas como “bool”, “blood-bool”, gomer y “bad-gunky”) y la de la pareja Scott- Lisey (con términos como “smucking”, “sowisa e “incunk”). Aparte de todo esto, King presta particular atención a las diferencias entre los acentos y pronunciaciones de Maine, Pensilvania y Tennesse. Todavía no he visto el texto en italiano pero, como siempre, quiero expresar a Dobner toda mi solidaridad.

Volvamos a leer la descripción que acabo de hacer de La historia de Lisey y tengamos en cuenta que esta obra está vendiendo decenas de millones de ejemplares en todo el mundo. Es uno de los tanto síntomas de una transformación memorable, pero en Italia es difícil que se comprenda. Aquí el debate “oficial” sobre la cultura está dominado por los que, a lo mejor en nombre del arte “verdadero”, o para defender su propia función de mediadores, o porque creen en teoría posfrankfurtianas sobre la perversidad de la TV y de la “cultura de masas”, o bien por simple snobismo, rechazan entenderlo y lanzas anatemas. Sálvanos, padre King, del badgunky de esos bocazas. Quizás sólo tú puedas hacerlo. Pero hasta que no llegue ese días, en fin, sowisa.

por Wu ming 1 (en L'Uniá el 31 de diciembre de 2006)

Traducido por Nadie en particular. Picado por wuming6


Texto aparecido en la revista "Archipiélago" nº 77-78 "El procomún o la reapropiación pública de lo público.


10 enero 2008

La amiga que va para el frío

Amigas,
Es ya miércoles y es el viernes cuando parto hacia la Antártida. Algunas personas recibísteis un primer parte polar, para otras éste es el primero. De las primeras, no todas confirmásteis que os interesaba saber de mí, pero muchas lo habéis dicho de palabra, por eso os vuelvo a incluir a todas. Por supuesto, si alguien quiere una baja, que la pida. :)
Además, y por el mismo precio, estos mensajes van a ir directos a una web, http://partepolar.blogspot.com, donde, si dejáis comentarios no voy a poder leerlos hasta mi regreso a la civilización.
Porque el tiempo que esté en los hielos no tengo mucha conexión a internet, según me han dicho. Cuando el Comandante quiera, podré enviar y recibir emails en esta cuenta de correo, pero no visitar páginas web ni usar otros servicios (chat etc). Y esto es sólo mientras me encuentre en la isla Decepción, porque el resto del tiempo no tengo ni idea de si tendré acceso al correo. Para que os hagáis una idea, este es el calendario estimado (dependiente del estado de la mar) para mi estancia:

11-ENE: Granada - Buenos Aires
15-ENE: Buenos Aires - Ushuaia
18-ENE: Tránsito a la Antártida en el buque Las Palmas.
21-ENE: Desembarco en isla Decepción
25-ENE: Tránsito a Caleta Cierva
26-ENE: Desembarco en Caleta Cierva
30-ENE: Tránsito a isla Decepción
31-ENE: Desembarco en isla Decepción
09-FEB: Tránsito a y desembarco en isla Livingston
13-FEB: Tránsito hacia Punta Arenas, Chile
17-FEB: Desembarco en Punta Arenas, Chile
20-MAR: Buenos Aires - Granada

09 enero 2008

Aguanta, viejo

El escritor uruguayo Mario Benedetti, de 87 años y considerado entre los mejores literatos de Iberoamérica, fue ingresado en un hospital de Montevideo con síntomas de deshidratación, pero su estado es estable, informa ABI.


El poeta, que reside alternativamente entre Montevideo y Madrid para evitar los fríos debido a sus problemas de asma, concurrió el lunes a un control médico rutinario y, al encontrarse algunos valores irregulares, se decidió su ingreso al sanatorio.

La capital uruguaya está soportando un tórrido verano con temperaturas que rondan los 40 grados. El estado de Benedetti es estable, por precaución no recibe visitas y se le realizan algunos análisis complementarios, agregaron los informantes en declaraciones a medios de prensa locales. El poeta uruguayo ha recibido numerosos premios y distinciones entre ellos el Premio Internacional Méndez Pelayo en 2005, o el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999.

El pasado 18 de diciembre fue condecorado con la orden Francisco de Miranda en grado de "generalísimo" por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en una ceremonia que se celebró en la Universidad de la República, del Uruguay.

La producción literaria de Benedetti está compuesta por más de 80 libros, incluyendo poemas, novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro, crónicas de humor y guiones de cine.

08 enero 2008

Angelus Novus- Walter Benjamin

Tengo las alas prontas para alzarme,
Con gusto vuelvo atrás,
Porque de seguir siendo tiempo vivo,
Tendría poca suerte.
Gerhard Scholem: Gruss vom Angelus.

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

Tesis sobre la filosofía de la historia

04 enero 2008

Homenaje a Andrés Aubry

Raoul Vaneigem

Aquellos que luchan por la emancipación del hombre y el fin de la opresión mercantil no necesitan conocerse para reconocerse. Mi breve encuentro con Andrés Aubry bastó para confirmarme que en todas partes del mundo se levantan voces capaces de romper el tremendo silencio que condena a cada quien al aislamiento y al miedo con el único objetivo de nublarle la conciencia y enviarlo a engrosar el rebaño de los resignados.

Fue uno de esos amigos que me ayudaron a conocer mejor el movimiento zapatista y que me incitaron a plantear la pregunta: ¿qué lecciones podemos sacar de la experiencia zapatista para Europa? ¿Por qué Europa? Porque pavoneándose de ser la cuna de la democracia, ha devenido su ataúd: la asfixia bajo la tapa de la corrupción. Porque las libertades comerciales pisotean las libertades del ser humano. Porque en los países donde no hay ni paramilitares ni escuadrones de la muerte ni asesinatos políticos, los explotados se resignan, se aplanan, se arrastran como si estuvieran aún bajo la bota de esas temibles tiranías a las que apenas ayer no dudaban en combatir valerosamente. Digámoslo: nunca en Europa la amenaza militar y policiaca ha sido tan irrisoria y nunca ha reinado entre las masas una servidumbre voluntaria tal, que hace dicha amenaza prácticamente inútil, puesto que la mayoría se somete sin necesidad ni de látigo ni de zanahoria.

En fin, porque el culto a la rentabilidad, a la mercancía, al dinero a cualquier precio, rompe el impulso de una solidaridad, de una rebelión, de una generosidad, de un instinto de vida y de un sentido humano, del que la Comuna de París, las colectividades anarquistas de la revolución española y el movimiento de las ocupaciones de mayo de 68 han inscrito la huella indeleble en nuestra historia.

Las buenas conciencias nunca faltan para recordarnos que los ejércitos de la burguesía aplastaron la Comuna, que el partido estalinista destruyó las colectividades españolas, que la montaña de mayo de 68 dio a luz a una generación de ratas burocráticas y negociantes sin escrúpulos muy estimados por el Estado y las multinacionales. El pretendido deber de memoria, que nos enseña los horrores del pasado, las guerras, las masacres, la santa inquisición, los pogroms, los campos de exterminio y los gulags, perpetúa el viejo dogma de una impotencia congénita del hombre para vencer el mal, para liberarse de la opresión secular. Quieren hacernos creer que el hombre es un esclavo, incapaz de crear su propio destino, que está condenado a ser un engrane en la máquina económica que exprime lo vivo para que escurran sangre y dinero. Mientras que las ideologías de los partidos y de los grupúsculos se vaciaron de sustancia, dando lugar a un clientelismo político calcado de las campañas promocionales de los supermercados, hoy intentan servirnos sus cadáveres como una novedad. Aquello que en el pasado demostró su carácter nocivo, regresa como la peste del caño: el liberalismo, esa impostura que identifica la libertad individual a la rapiña; el nacionalismo, hacedor de guerras; el fanatismo religioso; los restos del bolchevismo; los nostálgicos del fascismo. Tras lo cual se decreta que el hombre no aprende nada y comete siempre los mismos errores. Pero es sólo de la historia de su falta de humanidad que los seres humanos ya no obtienen lecciones. Si reiteran, en una parodia a la vez ridícula y sangrienta, las peores aberraciones del pasado, es porque todo juega para hacerles olvidar lo que, de siglo en siglo, se han atrevido a hacer para tratar de vivir mejor.

Yo llamo derrota al ahogamiento de las libertades individuales por el individualismo liberal, por la mentira del nacionalismo identitario, por la impostura del pretendido comunismo, por el socialismo y la democracia corruptas, por la dictadura de las libertades económicas. No llamo derrota la Comuna de París aplastada por los versalleses, los consejos obreros y campesinos liquidados por Lenin y Trotsky, las colectividades libertarias españolas destruidas por los estalinistas. Porque lo que la libertad de vivir construyó y que las armas de la muerte aparentemente vencieron, renace sin cesar. De su carácter inacabado debemos sacar las lecciones, ya que a nosotros nos corresponde ir más lejos.

Mi manera de rendir homenaje a Andrés Aubry, de saludar el combate de Oaxaca, de afirmar mi solidaridad con la lucha zapatista, es contribuir a una toma de conciencia universal, es recordar que existe en cada cual una vida verdadera que quiere florecer, una vida plena de creatividad, capaz de quebrar la poderosa máquina económica que nos rompe, pero que a la vez está resquebrajándose a sí misma.

No hay placer más grande, y por demás, eficacia más segura, que mejorar nuestra vida cotidiana, sabiendo que en todas partes del mundo millones de seres son guiados por la misma pasión, aun cuando los poderes del dinero muerto aprisionan a los oprimidos en la desesperanza y la resignación. Actuar sobre nuestro ambiente de modo que favorezca nuestra existencia cotidiana es obrar en favor de la humanidad, ya que la felicidad de uno solo no es nada si no apunta a la felicidad de todos.

Tengo la convicción de que la violencia de lo vivo barrerá la violencia de la opresión mercantil. No tengo la pretensión del “¡Venceremos!”, deseo tan sólo que cada vez más cobre fuerza en cada mujer y en cada hombre ese “Queremos vivir”, que es el grito espontáneo de la infancia. Es de esa infancia que nacerá la infancia del mundo al que aspiramos.

* Escritor y filósofo belga

Traduccion: Raúl Ornelas Bernal