14 noviembre 2004

EL ARBOL DE LOS PLATANOS- BELEN GOPEGUI

Que no sepan quienes somos. Que no conozcan nuestros nombres ni nuestras organizaciones. Que nuestras direcciones no estén en ninguna página de correo electrónico. No escribamos sobre lo que pensamos que difícilmente nos publicarían pero que a lo mejor, como estamos en un continente libre, al fin logramos publicar en una editorial pequeña o en una gran editorial con deseo de legitimarse. Escribamos, por el contrario, sobre lo que sabemos que no podemos escribir, porque está prohibido. Escribamos sobre cómo combatir la propiedad privada de los medios de producción. Escribamos sobre cómo conquistar el poder efectivo. Escribamos sobre cómo hacerlo sin darles pistas, sin permitirles organizarse contra nosotros mientras ven nuestras manifestaciones, sin permitirles montarnos una fundación para la defensa de la literatura materialista. Escribamos textos que no estén separados de la vida, que no vayan a parar a los sillones de orejas en donde se fantasea sino a las mesas de trabajo en donde se organiza la próxima acción. Si conseguimos escribir sobre todo esto, si dejamos de trabajar solos y entramos a formar parte de un colectivo real que necesita que escribamos sobre todo esto, entonces tal vez empezará a existir una literatura materialista, y empezará acaso a ponerse en duda en Europa la existencia real de la libertad.
Fragmento del articulo aparecido en La Jiribilla y en Rebelion

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