27 octubre 2006

Un año (propio, no nerudiano)

ESCUCHAD:

La forma que la lluvia de aposentarse tiene

entre el musgo y las piedras

posee algo de su cuerpo en mis manos.

El rumor de la broza en la espiral

del céfiro contiene la música

de su cabello.

La hierba aplastada

que en sus briznas mantienen aún el peso

de un sueño posee algo de su cuerpo al despertar.

La forma de decir su nombre

es una lluvia matinal sobre la musgosa capa

de las cosas, es el cambio leve de las estaciones,

la piel enrojecida de los hombros,

el placer de abandonarse ante el alba

justo antes de los yugos.

La forma de decir tu nombre

aúna el sabor de su sonrisa

y el sonido de su saliva cada día

al sabor de la fruta que flota en el mar.

Escuchad.

2 comentarios:

ariadna dijo...

Vaya qué poema más guapo. Creo que el otoño tiene algo de sensual por los días de lluvia, el despertar del frío. Ese caer de agua tiene algo de cuerpo que despereza la tierra.

Este poema d cosecha propia es mú güeno. Gracias por darle palabras a la lluvia.

Zalú

David Franco Monthiel dijo...

de nada!
a usted por la visita.

salute