04 enero 2010

De regreso a Cádiz con Pepe Moreno Pestaña

Utrecht, Amersfoort, Gouda, Amsterdam, Roterdam y mucho Plompentorengracht.
Pepe hace una reseña de "Las cenizas de Salvochea"

Las cenizas de Gramsci fue un libro tortuoso de Pasolini, en el que el poeta se enfrentaba a la alteridad: a la suya propia, la de su sexualidad rebosante y culposa, a un pueblo idealizado y arcaico y al fundador de la versión democrática de la III Internacional. Las cenizas de Gramsci eran rastro de un cadáver glorioso, referente intelectual y moral de un mundo ajeno al poeta, un mundo con el que podía entablarse un cuerpo a cuerpo tenso: con una posibilidad política, con un pueblo idealizado por su arcaísmo y a través de esas dos referencias, perseguir la reconciliación, social y sexual, con la intimidad fracturada del poeta.
Las cenizas de Salvochea está escrito por un poeta sin duplicidad social (es un poeta de origen proletario, contento por ello sin darse bombo, convertido en maestro y estudiante de Psicopedagogía), ni, al menos en lo que revela, angustia sexual: el libro está dedicado, gozosamente, al mundo común construido con Sonia y el amor aparece en los versos como resguardo del mundo y no como tortura. Sin embargo se encuentra recorrido por una desazón hondísima, tan dañina como los estigmas de Pasolini. No hay nada ajeno desde el que pensar cómo cambiar un mundo que se yergue, grande y terrible, sobre la explotación y que cuenta con la complicidad masiva. El escándalo está mudo, nadie le pone palabras, y eso es lo que intenta hacer David Franco Monthiel, trabajador de los servicios culturales, hijo de un obrero de CASA, militante de movimientos raquíticos y centrifugados por las disputas de las pequeñas capillas. Un verdadero working class hero lennoniano cuando Salvochea, el Cádiz rojinegro, son un fantasma, que a nadie se presenta, que no fortalece rebeldía alguna y que ni siquiera ocupa demasiado a la industria académica.
David Franco, por lo demás, piensa desde un marco político y escribe con un público literario determinado como referente. El marco político es más o menos situacionista (imagino que el público literario también), y quizá por ello el mal se sitúa en el trabajo y en el alba, mientras que el descanso y la noche son la vida. En mi caso, diría, dándole la razón por una vez a Hannah Arendt, que más horroroso que ser explotado, es que no te quieran ni para explotarte: la libertad sin vínculos me parece más aterradora que la libertad encuadrada y sometida. Con la segunda es posible la lucha, con la primera solo queda la soledad y la denuncia a quien ni siquiera te quiere. En cualquier caso, más allá de mi acuerdo ideológico o no, este es un libro sobre cómo construir la propia subjetividad sin complacencias con la explotación. Y en esa empresa es un dignísimo continuador del referente pasoliniano: por su cuidado formal, por su pregnancia del mundo circundante, por su capacidad para leer en el detalle ínfimo la violencia dulzona de nuestra época.

6 comentarios:

olga dijo...

no entiendo nada porque soy polaca y empiezo estudiar espanol, pero bonita foto ;-) pozdrawiam!

Anónimo dijo...

Por cierto, el libro no se puede descargar o ver en Rapidshare.

UN abrazo y a seguir en la brecha.

andrea dijo...

Comparar las cenizas de Gramsci con las cenizas del "gaditano" en un título ante todo pre-tencioso, es un apunte grueso de ignorancia. Nada que ver algo tan persona/loca-lista con el universal y concienzudo PPP.

Querido Pepe sabedor, poco creo frecuentas la literatura, el cine, las artes cumbre si opinas tan a la ligera, o tal vez quieras como el del otro lado -David- contribuir a la red de vanidades, elogios y favores.

Os deseo.
Amor sincero y ternura rebelde.

Andrea.

deefeeme dijo...

Gracias!

Antonio Fassa dijo...

No es de mayo este impuro aire/que el oscuro cementerio extranjero/hace aún más oscuro o lo ilumina...

Hemos venido para no hacernos los sordos/para golpear desde las palabras/para continuar en pie amándonos...

Ambos se me antojan POLÍTICOS CON MAYÚSCULAS, aunque a decir verdad, entiendo mucho mejor Las Cenizas de Salvochea; debe ser por que no soy Polaco.

Besos y abrazos desde la Banda Chiclanera.

deefeeme dijo...

Gracias Antonio por la visita y el coemntario.
Viva Chiclana