28 marzo 2012

Kenneth Rexroth- GIC a HAR


Es tarde, la noche es húmeda y fría,
el aire está lleno de humo de tabaco.
Tengo la mente cansada e inquieta.
Tomo la enciclopedia,
el volumen GIC a HAR.
Pareciera que ya lo leí todo
en tantas otras noches como esta.
Me siento, mirando en blanco la entrada del cardenal,
oyendo el ruido prolongado de vagones de carga
y locomotoras de maniobras a lo lejos.
De pronto me veo
volviendo a casa después de nadar
en el arroyo Ten Mile,
por la larga morena aquel atardecer a principios del verano,
el pelo mojado, oliendo a algas y barro.
Recuerdo un sicomoro frente a una granja en ruinas,
e instantánea y claramente la revelación
de un canto de increíble pureza y alegría,
mi primer cardenal de pecho rojo,
de cara al sol que caía, su cuerpo
bañado de luz.
Me quedé inmóvil y frío en la tarde calurosa
hasta que echó a volar, y reanudé mi camino sabiendo
que a mis doce años había sucedido
una de las grandes cosas de mi vida.
Treinta fábricas vacían sus desechos en el arroyo.
En los pastos resecos hay estorninos, foráneos y agresivos.
Y yo estoy en la otra punta del continente
diez años en una ciudad hostil.

Versión de Gerardo Gambolini