28 noviembre 2009

FLORILEGIO DE FRASES ENVENENADAS TOMADO DE “LA LENGUA DE TU MADRE, EL LIBRO DE LOS TACOS E IMPROPERIOS DE EUROPA” (Extracto)

Maldijo cien veces al dios dichoso
del que fue madre la usura de labios abiertos:
que arrasaren su cuerpo laso las sombras
que comen heces. Que pústulas sean sus manos,
secos los ojos ciegos en la queja.
Que este tiempo añadido a los clavos
sea más leña seca para el corazón ardiente
en las heladas noches del invierno.
En vano en su piedad la fe pusimos.
Y vienen las horas de más, los odios, la hartura.
Y nos adjudica la burla forzosa
de los que destejen la órdenes
en un hilo que nos cerca y ata.

Luego concluyó algo más convencido:
Me las paga.
Este cabrón me las paga.

26 noviembre 2009

Elogio del Aburrimiento- Santiago Alba Rico

El capitalismo prohíbe básicamente dos cosas. Una es el regalo. La otra el aburrimiento.

Cuenta Sor Juana Inés de la Cruz, la gran poetisa, monja y feminista mexicana del siglo XVII, que en una ocasión la abadesa del convento de los Jerónimos, a cuya regla estaba sometida, le prohibió leer y escribir y la mandó castigada a la cocina. Allí entre los fogones Juana Inés estudiaba y escribía con la mente; es decir, pensaba. Del huevo y de la manteca, del membrillo y del azúcar, mientras cortaba y amasaba y freía, sacaba una consideración, una reflexión, un hilo interminable de conjeturas, y esto hasta el punto de llegar a afirmar con desafiante ironía en su conocida carta a sor Filotea: “Si Aristóteles hubiera cocinado, habría pensado más y mejor”.

Si a Juana Inés, en lugar de a la cocina, la hubiesen mandado a Disneylandia, donde se hubiese aburrido menos, quizás habría dejado de leer, estudiar y pensar sin ninguna prohibición.

Contaba Rosa Chacel, una de las más grandes novelistas españolas del siglo XX, que en los años cincuenta, mientras redactaba su novela La Sinrazón, tenía la costumbre de pasar horas recostada en un sofá de su salón. La mujer de la limpieza, con la escoba en la mano, le dirigía siempre miradas entre compasivas y reprobatorias: “Si hiciera usted algo, no se aburriría tanto”. Pero es que Rosa Chacel hacía algo: estaba pensando; y hasta cambiar de postura podía distraerla de su introspección o devolverla dolorosamente a la superficie.

Si Rosa Chacel hubiese pasado horas y horas delante de la televisión, y no dentro de sí misma, jamás habría escrito ninguna de sus novelas.

Hay dos formas de impedir pensar a un ser humano: una obligarle a trabajar sin descanso; la otra, obligarle a divertirse sin interrupción. Hace falta estar muy aburrido, es verdad, para ponerse a leer; hace falta estar aburridísimo para ponerse a pensar. ¿Será bueno? ¿Será malo? El aburrimiento es la experiencia del tiempo desnudo, de la duración pastosa en la que se nos enredan las patas, del líquido viscoso en el que flotan los árboles, las casas, la mesa, nuestra silla, nuestra taza de leche. Todos los padres conocemos la angustia de un niño aburrido; todos los que fuimos niños -antes, al menos, de los videojuegos y la televisión- sabemos de la angustia de un niño aburrido pataleando en el ámbar espeso de una tarde que no acaba de morir. No hay nada más trágico que este descubrimiento del tiempo puro, pero quizás tampoco nada más formativo. Decía el poeta Leopardi que “el tedio es la quintaesencia de la sabiduría” y el antropólogo Levi-Strauss, recientemente fallecido, aseguraba haber escrito todos sus libros “contra el tedio mortal”. Uno no olvida jamás los lugares donde se ha aburrido, impresos en la memoria -con grietas y matices- como en el diario de campo de un naturalista. Uno no olvida jamás el ritmo de las cosas, la finitud de los cuerpos, la consistencia real de los cristales, si alguna vez se ha aburrido. “Amo de mi ser las horas oscuras”, decía Rainer María Rilke, porque las oscuras son no sólo la medida de las claras sino la pauta narrativa de unas y de otras. El aburrimiento, sí, es el espinazo de los cuentos, el aura de los descubrimientos, el gancho de toda atención, hacia fuera y hacia dentro.

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24 noviembre 2009

Listas, III


Fleet Foxes, Fleet foxes y Sun giant
Cave in, Antenna
Igloo, La transición de fase
Blonde redhead, 23
Boniee Prince Billy, Beware
Biffy clyro, Only revolutions
Expérience, Hemisphere gauche y Aujourd’hui, maintenant
Grinderman, Grinderman
Kasabian, The west...
Little Joy, Little joy
Nacho Vegas, El manifiesto desastre
Soulwax, Nite versions
Thrice, The alchemy vol III y IV y Beggars
The Joy formidable, A ballon called moaning
Wilco, Wilco (the album)
Dinero, Dinero
The war on drugs, Wagonwheel blues
The last shadow puppets, The age of understatement.

23 noviembre 2009

Listas, II

Julia and Julia, Nora Ephron
Family strangers, Zackary Adler
Pranzo di Ferragosto, Gianni Di Gregorio
Medicine for melancholy, Barry Jenkins
Looking for Eric, Ken Loach
Whaterver works, Woody Allen
(500) days of summer, Marc Webb
Away we go, Sam Mendes
Paper heart, Nicholas Jasenovec
Is anybody there, John Crowley
Goliath, Zernell BROS.
Mo, Brian Scott Lederman
The lucky ones, Neil Burger
Tetro, Francis Ford Coppola
El secreto de sus ojos, Juan José Campanella
Moon, Duncan Jones
Frozen River, Courtney Hunt
Lymelife, Derick Martini
Sonbahar, Özcan Alper.
Away days, Pat Holden



22 noviembre 2009

Listas, I

El caballo amarillo, Boris Savinkov, Impedimenta.
Conviriéndose en Foucault, José Luis Moreno Pestaña, Montesinos.
Pacifismo, ecologismo y política alternativa, Manuel Sacristán, Público
El pensamiento secuestrado, Susan George, Público
La casa Roja, Juan Carlos Mestre, Calambur.
¿Todo va bien?, Juanjo Barral, Lf ediciones.
Tres poemas, T.S. Norio, Baile del Sol.
Orden de alejamiento, Belén Artuñedo, Lf ediciones
Teselas, Belén Artuñedo, Lef ediciones
El padre, Sharon Olds, Bartleby.
El misterio de Hawkline, Willbur y sus trofeos de bolos y Un detective en Babilonia, Richard Brautigan, Anagrama.
La tarde del dinosaurio, Cristina Peri Rossi, Plaza y Janés.
Manituana, Wu Ming, Mondadori.
El tercer hombre, Graham Green, El país serie negra.


19 noviembre 2009

Hoy


David Monthiel estará en el primer taller creativo de reflexión y elaboración crítica 'LA POESÍA Y EL MAL' que tendrá lugar hoy jueves, a las 18.30 horas, en la Facultad de Filosofía y Letras.
David ha publicado, entre otros, Renta básica del olvido y Las cenizas de Salvochea; además, lleva un blog [C u a d e r n o d e r e s i s t en c i a ].
¡Os esperamos!.

17 noviembre 2009

Apuntes de la servidumbre, Itinerario de la luz y un zumo del sabor que más te guste

Obras y autores incluidos en la antología

Un zumo del sabor que más te guste
Manuel Ortega

Itinerario de la luzIván Mariscal

Apun
tes de la servidumbreDavid Monthiel

Edición coordinada por el colectivo La Palabra Itinerante

Colección: Cuadernos Caudales de Poesía, serie II
coordinada por Víctor Gómez, Javier Gil y Miguel Fernández

Diseño de cubierta sobre un detalle de un grabado del poeta Juan Carlos Mestre
Edita: Fundación Inquietudes
Colabora: Asociación Poética Caudal
Formato: 64 páginas grapadas 21 x 15 cm (solapas: 10 cm)
Fecha de publicación: octubre de 2008.


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Tan triste como parezco, sueño dormido
en el punto preciso vuelvo y nada es como
lo había planeado pero nada es bebo
lágrimas que me hago de tus oídos cerrados
y consumo, resto derechos de leyes extintas
por los pelos clavo sentencias que me laten
en la garganta sedienta de cariño y de otros poemas
menos encendidos, más brillantes, molidos un poco.
Luego me siento en el trabajo e intento no llorar delante de mis compañeros
tengo la garganta como un frontón empedrado y tú llevas tacones
y juegas demasiado y ganas a los puntos y se me abren las paredes
y se caen los pósteres que colgaron aquellos pajaritos enamorados con sus piquitos
y sus alitas pequeñitas como manitas timiditas de infinititas plumititititas.
Me pongo en venta, alquilo mis riñones, me convertiré en un hotel,
en un mesón, una farmacia, un campo de golf, una barriada de lujo, un duty free:
estoy tan triste como padezco, duermo sumido al invierno cotidiano del ski matutino.
No hay coz sin tres, ni cuatro donde comieron cinco, ni nada que me haga sonreír.

Manuel Ortega

LAS RAZONES DEL CAMINO

Es dura la asfixia,
la congoja del miedo,
la soledad de las noches muertas.
Todo el mundo lo sabe.
La vida entonces es angustia,
un libro en blanco y sin final.
Un regalo macabro del silencio.
En esas noches nada puede decirse.
Acaso palabras de consuelo,
fórmulas de un conjuro,
excusas para justificar la herida:
un poema, por ejemplo.
O uno puede abrazarse a la memoria
—ese refugio tan lleno de trampas—
y reivindicar el calor de un abrazo,
la magia de las miradas como lumbre,
la luminosidad gozosa del que llega a tiempo
y nos rescata de la noche fiera,
de esa terca oscuridad de la que nadie vuelve.
Y entonces uno comprende.
Y en la asfixia, en la congoja,
uno encuentra una razón,
un sentido para seguir:
no defraudar a los que llegaron a tiempo,
no darles motivos para morir.
Y como en una obligación hermosa y purificadora
comienza un homenaje a través del tiempo.
Y alguien, en la noche,
escribe este poema.

Iván Mariscal

PRECARIO SPIRITUALS