30 enero 2008

EPÍSTOLA DE LOS POETAS QUE VENDRÁN- Manuel Scorza

Tal vez mañana los poetas pregunten
por qué no celebramos la gracia de las muchachas;
tal vez mañana los poetas pregunten
por qué nuestros poemas
eran largas avenidas
por donde venía la ardiente cólera.

Yo respondo:
por todas partes oíamos el llanto,
por todas partes nos sitiaba un muro de olas negras.
¿Iba a ser la Poesía
una solitaria columna de rocío?
Tenía que ser un relámpago perpetuo.

Mientras alguien padezca,
la rosa no podrá ser bella;
mientras alguien mire el pan con envidia,
el trigo no podrá dormir;
mientras llueva sobre el pecho de los mendigos,
mi corazón no sonreirá.

Matad la tristeza, poetas.
Matemos a la tristeza con un palo.
No digáis el romance de los lirios.
Hay cosas más altas
que llorar amores perdidos:
el rumor de un pueblo que despierta
¡es más bello que el rocío!
El metal resplandeciente de su cólera
¡es más bello que la espuma!
Un Hombre Libre
¡es más puro que el diamante!

El poeta libertará el fuego
de su cárcel de ceniza.
El poeta encenderá la hoguera
donde se queme este mundo sombrío.


_______

Más sobre Manuel aquí y aquí una entrevista

3 comentarios:

Luciérnaga dijo...

Pedazo poema.

Me parece justo, sí. Cambiemos la poesía, pero para eso habrá que, primero, cambiar el mundo.

PD: Aunque te conocía como escritor exinternet no sabía que también tenías blog, un placer descubrirte por aquí.
Creo que vendré muy muy de vez en cuando.

Un beso.

David Franco Monthiel dijo...

bienvenida! pásese cunado quiera.
Salud

Cucaracha homicida dijo...

Ahora que paso tanto tiempo atado al escritorio, cosas de los exámenes, me acuerdo bastante de usted, querido.

Guardo como oro en paño el poema que me dejó antes de marcharse de aquel restaurante cubano, aquel de "ve desnudo como un signo".

Incluso lo llevé a algún recital, fíjate tú!

Lo dicho, dejo huella. Nos leemos, un abrazo.