23 junio 2008

INSOMNIO Nº 115

La madrugada,
tránsito de relojes sigilosos,
murmura como animal cansado.
Creen los dueños que duermen,
que el sueño apresa los cuerpos rendidos
en la enorme sábana del mundo.
Titilan las dudas. Y no hay sueño
que no conceda su carne a lo enfermo.
En el desvelo desnudo se respiran
quimeras como arroyo entre dos orillas ásperas,
como hebras de luz en la explosión:
los sueños son coraza, corazón,
zona, comarca del desvío. Sí.
Pero en el desvelo se arropan las certezas:
1.Que los versos no corroen.
2.Que los versos no muerden.
3.Que los dueños creen que duermen.

3 comentarios:

inwit dijo...

Cómo me gusta volver a coincidir contigo amiga... Habrá que dormir la siesta, no?

Jose M. dijo...

habrá versos que corroan

David Franco Monthiel dijo...

Inwit: ou yé! Animo con las cosas del vivir. Vamos pensando en agosto.
JoseM: habrá, habrá.

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