12 enero 2006

Antonio Porchia- Algunas voces




-Un hombre solo es mucho para un hombre solo.
-El árbol está solo, la nube está sola. Todo está solo cuando yo estoy solo.
-Donde hay una pequeña lámpara encendida, no enciendo la mía.
-Puedo no mirar las flores, pero no cuando nadie las mira.
-Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago.
-Cien hombres, juntos, son la centésima parte de un hombre.
-Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes.
-Sí, trataré de ser. Porque creo que es orgullo no ser.
-A veces, de noche, enciendo una luz, para no ver.
-No descubras, que puede no haber nada. Y nada no se vuelve a cubrir.
-Y si nada se repite igual, todas las cosas son últimas casas.
-Cuando se apagaron sus ojos, yo también vi una sombra.
-No ves el río de llanto porque le falta una lágrima tuya.
-La pobreza ajena me basta para sentirme pobre; la mía no me basta.
-El bien que hacemos a quien no le debemos bien, lo debemos a quien nos lo hace.
-Y si no hubiera luces que se apagan, las luces que se encienden no alumbrarían.
-Si sostienes, no si te sostienes, puedas creer que te sostienes.
-Hay caídos que no se levantan para no volver a caer.

(...)Parte Porchia de un hondo sentimiento de necesidad expresiva, entendida como necesidad de ser: Cuando digo lo que digo, es porque me ha vencido lo que digo. El lenguaje se inserta así, de inmediato, en la pura dimensión metafísica y se convierte en vehículo que parece trascender el ámbito habitual de lo literario, exponiendo al mismo tiempo la tensión que nace en la palabra por no poder desprenderse totalmente del reclamo del silencio: Hablo pensando que no debiera hablar. Así hablo. Es probable que este pensamiento pueda servir como una especie de lema para toda la literatura fragmentaria.
Se ha dicho que la palabra de Porchia está extraordinariamente "cerca" de su pensamiento. Se la siente plásticamente moldeada a su contacto, sin anterioridad y sobre todo sin posterioridad de discurso, rodeada de silencio activo, sin comodines ni muletillas, palpables en tantos poemas que andan por ahí y hasta en algunos escritos de alta mística. Por eso su forma de aforismo, de breve núcleo entero, de rigurosa y esencial condensación, opuesta al fragmentarismo holgazán que simplemente elude cualquier esfuerzo de desarrollo. Se trata del proceso inverso: aquí el desarrollo tiene signo al revés. Casi nunca usa sinónimos; sabe que no hay sinónimos perfectos y también cuánto puede agregar a una palabra cierta pequeña variación de perspectiva en la frase. Se vale de un lenguaje casi en estado de inocencia, pero de inocencia final, donde cada término tiene algo de sagrado y único, sin borrosidad de desgaste, Habla como si fuese el primer hombre que hablara, pero lejos de la grandilocuencia y la profecía. Habla desde más allá del lenguaje, como si su voz no estuviera hecha de palabras. Podemos llegar a sospechar que si el hombre hubiese nacido inteligente, tal vez habría hablado así en la primera mañana del mundo.
André Breton y Roger Caillois (uno de sus descubridores y su primer traductor al francés) saludaron la obra de Porchia corno una nueva forma de pensamiento entrañable. Fue creciendo así el reconocimiento nacional y extranjero, por encima de interesadas y mezquinas postergaciones.
Extraído de "La fidelidad al relámpago, conversaciones con Roberto Juaroz"

5 comentarios:

ariadna dijo...

No entiendo, dentro del libro de Porchia se incluyen las conversaciones con Roberto Juarroz? Este poeta es tan metafísico.
gracias, la poesía de este tío sí que me chifla.
Conoces el poema de "tú no tienes nombre tal vez nada lo tenga"

David Franco Monthiel dijo...

el articulo de Juarroz esta sacado de "La fidelidad al relámpago, conversaciones con Roberto Juarroz" (está linkeado en el título). Le debo el descubrimiento de Porchia a Franco Sampietro (del que postearé algunas cosas de su paso por Bolivia) http://bolivia.indymedia.org/es/2003/08/2322.shtml
que me contó la historia y me dejo algunas cosas. El poema aque dices es de Juarroz, no? Lo buscaré.
bezoz

K. Whitmore dijo...

Y yo le debo el descubrimiento a usted.
Gracias retrasadas.

David Franco Monthiel dijo...

de nadas actualizadas. un placer descubrir conjuntamente.

Sandra dijo...

Hola, me da gusto saber de alguien a quien también le agrade Porchia.
Es genial su escritura. Tu cual crees que sea el límite entre lo metafísico, lo poético y lo filosófico en sus Voces?