21 noviembre 2007

ARTIFICIOS

Brotan feroces de una raíz ígnea,
de los secretos castillos del fuego,
y en urgente viaje de antorcha izada
son estrellas sin gravedad y toda gracia,
radiantes lanzas, estelas de luz
en la más oscura senda hasta ser,
por fin, fogonazo y explosión en una,
allí arriba/ todo lucidez en el más alto espacio,
estallido que reparte chispas a las nubes y pájaros.
Tras el que era rumbo inmarcesible de luz,

travesía encendida, relámpago ascendente,

tras los hermosos dedos encendidos golpeando el cielo,

son palmeras fantasmales de quemada corteza,

de savia de humo y ramas ígneas sin fruto,

frondosos espectros como ícaros de pólvora,

fantasmas densos de ceniza, vidas

que a la deriva en la noche, sin rumbo,

el viento al fin desvanece con un leve soplo.


De "Las cenizas de Salvochea"

2 comentarios:

inwit dijo...

Foh, qué mostro maestro!! Pudo entrar "inmarcesible" en un poema sin almibararse más que lo justo...

Espero envíos!! Salud!

David Franco Monthiel dijo...

gracias amiga!